29 abril 2008

Binnacle Fiftieth Typing: Escape de la Revolución

logramos llegar al edificio y cerramos las puertas
las tropas se acercaban aunque realmente no tenían prisa
intentamos avisar a las personas del interior... pero a nadie pareció importarle

Jophiel: - déjalos, si quieren morirse que lo hagan. Nosotros saldremos de aquí.
- Llegamos hasta el techo, arrojando muebles por las escaleras a lo estúpido para bloquearlas y entretener a los soldados lo más posible. Teníamos la esperanza de que encontraríamos algún medio de escape arriba y mientras, en los pisos de abajo comenzaban a oirse las ráfagas de metralla... pero no gritos.
yo, Zadakiel: - ¿Por qué nadie grita?
Jophiel: - Están locos. - No podía creer que los 9 coros estuvieran siendo destruídos así sin más.
Salimos a la terraza y de ahí encontramos que era posible subir a la azotea... pero no tenía ningun caso, era mejor tratar de subir al muro y de ahí pasarse a las escaleras de incendios del edificio contiguo. Los soldados no nos conocían, si nos deshacíamos de las armaduras quizá fuera posible mezclarse entre la gente y escapar o esperar que pasaran de largo...
Entonces los oímos llegar hasta el bloqueo un piso más abajo. El resto del edificio estaba en silencio.
Los niños y los adultos hicieron lo sugerido guiados por los Árcángeles sobrevivientes; Pensar que Azrael e Israfel caerían... Más me preocupaba por saber qué sería de Raziel que se quedó donde mataron a Lucifer, y de Rafael y Uriel que se quedaron con él. No había tiempo para eso, al menos Miguel y Gabriel debían salir de aquí.
Jophiel: mientras preparábamos una emboscada - Estoy seguro que Abbaddon está detras de todo esto. - No pude hacer nada más que estar de acuerdo.
Había un estrecho hueco en las escaleras, lo usamos para arrojar una granada de fragmentación al piso inferior y eso nos ganó más tiempo. Ya no quedaba nadie, sólo nosotros para enfrentar a los soldados que hacían volar los muebles en pedazos para pasar.
Jophiel y yo no esperamos que llegaran siquiera al rellano del piso de abajo, teníamos la ventaja de estar escudados por las escaleras mismas, así que abrimos fuego; empezaron a caer. Pero disparábamos en ráfagas intermitentes, no podíamos ver al enemigo así que hacíamos alto al fuego para escuchar si alguien más venía y si se daban instrucciones. Queríamos escapar, claro que queríamos escapar. Pero mientras más enemigos lográramos eliminar mejor. Entre tanto, que los demás se fueran; ya nos reuniríamos nuevamente: ellos tenían más posibilidades de escapar si nosotros nos quedábamos atrás. Y a fin de cuentas, nosotros mismos teníamos más posibilidades de sobrevivir si no tuviéramos que andar cuidando de nadie más.
Se nos escapó alguien, y lograron subir al rellano. Dejamos que se juntaran varios antes de lanzar una segunda granada de fragmentación, para que los otros corrieran por las armas y las municiones. Jophiel y yo nos quedamos donde estábamos a cubrirlos. Kamuel cayó mientras lanzaba una granada por debajo de nosotros hacia un piso aun más abajo. No pudimos ir por él y para evitar quedar prisionero él mismo se reventó la carótida usando el dispositivo de emergencia de nuestros trajes. Con el reabastecimiento en nuestras manos nos preparamos para salir, y entonces los imbéciles lanzaron un misil. ¿De dónde sacaban armas de tan alto impacto? y con tan mala puntería. ¿Cómo demonios no se mataron ellos? Volaron la pared y ellos mismos se bloquearon el paso. Salimos a la terraza, trepamos al muro del edificio contiguo y saltamos a las escaleras de emergencia. Entramos por una ventana hacia un departamento. Salimos de él, bajamos un piso entramos a otro depa, y por la ventana de éste saltamos hacia la ventana de otro, en un edificio adyacente. En este realmente bajamos y salimos a la calle. Ramiel detuvo el tráfico frente a una alcantarilla que Jophiel abrió, lo detuvo provocando que los autos chocaran alrededor. Todos saltamos hacia la oscuridad y nos dispusimos a llegar a Subterra...

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