Entró en la sala y encontró el cuerpo. Lo primero que hizo después de recorrer el lugar con la mira del arma que llevaba fue acercarse y comprobar su pulso. no estaba muerta, ni siquiera inconsciente, pero no podía moverse. ¿estaba drogada? "Tranquila, vengo a ayudarla" le buscó entre las ropas alguna identificción. Elisa Damiana Zúñiga Velasquez, decía la credencial de elector. De inmediato tomó el radio para pedir ayuda.
"No sucederá" le dijo una voz alterada. "¿Qué? ¿Quien eres?", le contestó y de pronto sintió el beso acerado de una escopeta en su nuca. "Estefano Durcal, ¿no es así?" dijo este nuevo preronaje a la voz en el radio. "Haz hecho tu tarea, Marco Damasco". "¿Y tú quien eres?" le preguntó a la detective que tenía encañonada. "Louis Ringbell..." dijo ella. una bala se impactó estruendosamente en la pared tras la detective y el hombre de la escopeta "¡Tú! ¡Tú eres Ran Himekawa! ¿Qué crees que haces?" Una mujer de edad forcejeaba ahora con el joven que les había disparado desde el patio. "Ludgard Wallace Rimbawer..." murmuró la detective. "¡Suéltame, vieja loca!" gritó el muchacho tratando de quitarse a la anciana de encima. "¡Ludgard!" le gritó la detective y quiso ir a ayudarle. "¿A donde crees que vas?". Se había olvidado del tal Marco que presionaba ahora la escopeta contra sus costillas. Entonces habló la voz del radio "Ahora que todos los jugadores estamos presentes..." el tal Estefano Durcal entró a escena por la puerta de la cocina y arrojó el radio que llevaba al suelo. Afuera, Ran y Ludgard dejaron de pelear para poder verlo. "Ya estamos aquí, quien quiera que seas. Ahora ¿dinos de que se trata todo esto?" le exigió Marco. "Oh, simplemente quería conocer a los bastardos que me llevaré al infierno. Celebremos nuestra entrada triunfal con fuegos artificiales", al decir esto todos le vieron activar el interruptor del pequeño radiocontrol que llevaba en una mano. Fuera se escuchaba la Obertura 1812 mientras el edificio se derrumbaba.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario